Como si el entrevistado fuera un volante de creación belga, habilidoso, mañero, piola, cualquier desprevenido podría definir que “éste nació en Barracas” al escuchar hablar a Viggo Mortensen, aferrándose a la tan mentada picardía argentina que tanto beneficio y tanto daño nos ocasionó históricamente. Su pausado decir no delata tonada neoyorquina. Mucho menos danesa. Quizá sea por aquella experiencia de filmar Capitán Alatriste en España, luego de meses de hablar castellano puro o, seguramente, por sentirse un vecino de Boedo, que ésa es su misión en la vida, algo que salta a la vista al escucharlo cantar el sufrido tango Silencio, de Le Pera, en una conferencia internacional contra la guerra. Habitante de Nueva York, como también de Los Angeles, el actor no logra cortar el lazo que lo une al barrio que conoció de grande, porque por más que haya vivido en Buenos Aires durante 11 años (“en el centro”, recuerda), nunca lo había visitado hasta el 2003, cuando volvió a la Argentina por la difusión de El Señor de los Anillos. Entonces, tiene cuenta corriente en varias líneas aéreas para dejar todo y salir volando a ver jugar al Ciclón. O cantar en la fiesta del Centenario del club. O, como en este último caso, inaugurar la capilla de la Ciudad Deportiva, construida gracias a una donación suya. “Cuando estoy lejos, me cuesta, como a cualquiera. Si perdemos, me cuesta ir a trabajar”, intenta explicar, sintiéndose nativo argentino.
-Al menos seguís lo que pasa con el equipo, ¿no?
-Por Internet, seguro. También puedo ver los partidos por televisión. Cuando fuimos campeones en el 2007 estaba trabajando con ingleses y uno de ellos era hincha del Arsenal. Le dije que le íbamos a ganar al Arsenal argentino y empezó una linda charla futbolera. Y el director me decía que los argentinos son tramposos, pero en la cancha son incomparables, si no, no serían tan buscados. Pero así los ven, tratando de sacar ventaja siempre. Y aunque haya algo de cierto, para mí se tiene que valorar la calidad futbolística y también a la persona. Y la verdad es que a mí siempre me han recibido más que bien. Al final, estuvo buenísimo el partido y pudimos conseguir el título.
-Pero vos te transformaste en el hincha número 1, la gente te adora. ¿No se da que te pidan cosas? Que compres jugadores, que inviertas en la vuelta a Boedo, como ya hiciste.
-No. Nunca. Pero no estoy para eso. Lo bueno es que puedo ayudar en algunas cosas. Además, hay mucha gente que sigue luchando para que poco a poco se regrese a Avenida La Plata. Y, obviamente, estoy a favor de los esfuerzos por la repatriación. Pero aunque no hay que olvidar de dónde venimos, no hay que menospreciar el lugar al que hemos llegado.
-Por eso la Capilla nueva en la Ciudad Deportiva.
-Puede ser, aunque tiene mucho que ver con una evangelización mundial. Eso es lo mío. El que me quiera escuchar, bienvenido sea. Siempre trato de hacer hinchas en todo el mundo. Y queremos que los que vayan a la Capilla lo hagan sin que importe el Dios que tengan. Sólo que se sientan bien y que sientan los colores.
-Sos católico, pero ¿sos de ir a misa?
-Muy poco. En ocasiones como ésta, pero me gusta estar conectado de alguna manera con la religiosidad, creo que es importante. De hecho, pedí permiso varias veces para que me dejen poner en la Capilla el cuervo que creó un artista norteamericano, que quizás pueda ser tomado como una muestra de la era precristiana, algo hereje. Pero hay que tomarlo con sentido del humor.
-Pero San Lorenzo es casi como una religión para vos.
-Lo es. San Lorenzo es una religión.
Ahí está el punto: Viggo intenta convencer a los demás de que una mirada positiva es lo mejor ante cualquier contingencia. Amén del análisis de la pésima campaña de San Lorenzo en este Clausura, siempre está atento a que la bandada de cuervos no se desbande. Incluso desde su sitio web (www.percevalpress.com) donde defendió a Migliore cuando los hinchas lo criticaban porque va a los partidos de Boca como fana que es. “¡No sean boludos intolerantes! Los Cuervos somos más grandes que eso de castigarle a un jugador por ir a ver un partido de fútbol. Y Migliore no tiene que dar ninguna explicación”, arengó desde su tribuna web. Justamente en ese portal ya está trabajando para ir asumiendo el physique du role en su nuevo emprendimiento cinematográfico: la vida de Sigmun Freud, que se llamará The Talking Cure y será dirigida por su amigo David Cronenberg. En percevalpress.com, Viggo subió los perfiles de varios futbolistas de primer nivel, incluyendo a algunos de San Lorenzo, claro (entre ellos, el de Mirko Saric, en un nuevo aniversario de su fallecimiento). De ahí la barba tupida (“encarno a Freud cuando era más joven que en la imagen que todos conocemos: a esa altura ya estaba muy enfermo”), que da pie a la consulta acerca de si su San Lorenzo es un caso para diván: “no creo. El equipo tuvo mucha mala suerte, pero tiene jugadores con mucha capacidad. A pesar de todo sigue siendo un orgullo ser cuervo”.
Leer la nota completa en la edición impresa de UN CAÑO |